Ingredientes de la felicidad…

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El primer ingrediente es experimentar con frecuencia estados afectivos gratificantes, es preciso también tener un porqué para vivir, una meta clara de hacia dónde orientamos nuestras vidas.

Para el segundo ingrediente se necesita fuerza de voluntad, tenacidad, alta autoestima, entusiasmo, sentimiento firme de ser competente, capacidad para llevar a cabo los propósitos y habilidades sociales y, sin duda, saber organizarse y tener al día la tarea que nos hemos propuesto.

Un tercer ingrediente de la felicidad es sentirse útil, saber que nuestra vida deja huella, sentirse creador y benefactor social, tener claro que con nuestra profesión, trabajo y vida este mundo nuestro puede ir un poco mejor. Hay que saber que estamos arrimando el hombro como el que más.

El cuarto ingrediente para ser feliz consiste en compartir y en disfrutar en compañía de los demás. La felicidad compartida, siempre es doble felicidad. Nada hay comparable a disfrutar en compañía, especialmente con las personas que amas. Es preciso ver disfrutar a los demás y mantener buenas relaciones sociales con los amigos de verdad.

El quinto ingrediente para ser feliz y hacer más pleno ese bienestar subjetivo pasa por sentirse a gusto con uno mismo, dentro de la propia piel, con una aceptación gozosa y serena de uno mismo y de sus circunstancias.

El sexto ingrediente para ser feliz consiste en sentirse dueño y artífice del propio destino porque se ha logrado la máxima autonomía, independencia y autodeterminación.

El séptimo ingrediente, fundamental, es el sentido del humor, la capacidad de tomarse a uno mismo y a la propia vida tan en serio que nunca se tome nada demasiado en serio. Hay que lograr que nada ni nadie tenga categoría suficiente para hacernos perder las necesarias serenidad, calma, paz interior y gozo por vivir.

El octavo ingrediente para ser feliz pasa por encontrar nuestros puntos débiles, las fragilidades. Son  esos flancos débiles por los cuales las personas problemáticas y tóxicas, aprovechando las circunstancias adversas, puede entrar en nuestro interior como un elefante en una cacharrería y causarnos graves destrozos psíquicos o emocionales. Para fortalecer estos puntos debemos saber cuáles son las habilidades y destrezas psíquicas y emocionales que podemos utilizar, y tenerlas bien a mano. 

El noveno ingrediente sería la capacidad de resistencia y la fortaleza de espíritu para no romperse ni desmoronarse antes las situaciones críticas, adversas y terribles. Hasta en esos momentos lo más importante es no perder por completo el control de uno mismo y saber que no hay adversidad que no encierre algo positivo y aprovechable, aunque no sea nada más que las enseñanzas que de ella podamos sacar para el futuro.

El décimo ingrediente para ser feliz sería mantener vivo siempre el deseo de búsqueda y el anhelo de lo no logrado. No tenerlo todo, sentirnos día a día inacabados, necesitar retos y experiencias nuevas como incansables arquitectos de nuestro propio destino que no termina nunca, en ese permanente construirse a cada momento, constituye ese desasosiego delicioso mientras caminamos en pos de algo que ansiamos.

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